Enviado por luis el Monday, 07 April a las 12:47:18 (10 Lecturas) Tópico: GENERAL
Pilotos del WRC en un hábitat diferente.
Los tiempos en que algunos pilotos podían ser tan buenos en Rallyes como en Fórmula 1 (léase Vic Elford y Gérard Larrousse, por citar dos brillantes muestras), ya han pasado, pero de vez en cuando a lo largo de la historia ha surgido la posibilidad de que un piloto del mundial de rallies haya tenido la oportunidad de probar un Fórmula 1… y como es normal la mayoría de ellos no se han negado a la propuesta. El caso más reciente lo tenemos cuando a finales de 2007 los pilotos oficiales del equipo Citroën Total, Sébastien Loeb y Daniel Sordo, se ponían al volante de un Renault R26 de F-1.
El francés ya demostró en varias ocasiones su interés por los circuitos, habiendo participado incluso en las 24 horas de Le Mans (terminó 2º en 2006), lo que le permitió rodar con gran soltura en el monoplaza. Para el español era su primera experiencia pero de igual modo quedó encantado con la oportunidad de conducir el R26 en Paul Ricard.
Anteriormente ha habido muchos casos similares, en ocasiones desarrollando actividades de promoción de un patrocinador común. Uno de los más activo de todos fue el polifacético y espectacular Jean Ragnotti (3 triunfos en el WRC), que siempre fiel a Renault pudo probar hasta cuatro unidades motorizadas por la marca francesa. Desde el Renault Turbo RS12 de Jean-Pierre Jabouille en 1980 hasta los Williams-Renault de Ricardo Patrese (FW13), Alain Prost (FW15) y Jacques Villeneuve (FW19) en 1989, 1993 y 1997, respectivamente. Todas las pruebas se efectuaron en el trazado francés de Paul Ricard. Ragnotti declaró que la mecánica con motor turbo “era muy difícil de pilotar, destacando en los posteriores que su conducción podría tener una cierta similitud con los Grupo B. De todas formas, lo que más me impresionó fue la frenada”.
Al Arrows A7 con motor BMW Turbo de Marc Surer se subió el finlandés Hannu Mikkola (18 victorias y el título mundial del WRC de 1983). Fue en 1984 en el circuito inglés de Donington, comentando al respecto que “la velocidad es muy superior a cualquier coche de rally”, pero también destacó “la estrechez del habitáculo”. Gracias a un apasionado coleccionista, Markku Alen (20 victorias y ganador de la Copa FIA de 1978) tuvo la ocasión de pilotar en 1987 en Estoril un March-Ford que había pilotado Ivan Capelli. Al bajar del cockpit, el finlandés alabó “su facilidad de conducción así como la rapidez con la que pasa todo, ya que el Fórmula 1 devora la pista”.
Más recientes son los restantes “pilotos de F-1 por un día”, por lo que están más frescos en la retina de los aficionados a ambas especialidades. Silverstone recogió el testigo ofrecido por Jordan-Peugeot para que Colin McRae (25 victorias y el título de 1995) llevara en 1996 el monoplaza de Martin Brundle. A su vez, éste pudo dar unas vueltas con el Subaru Impreza del escocés. Ambos profesaban especial admiración por la modalidad que practicaba el otro, así que los dos disfrutaron con el intercambio.
El cuádruple Campeón del Mundo de Rallies, Tommi Makinen (24 victorias en el WRC), se sentó en el Williams FW20 con mecánica Mecachrome de Jacques Villeneuve en el Circuit de Catalunya en 1998. Dijo que “no se puede comparar un Fórmula 1 con un WRC, son unidades totalmente diferentes, aunque reconozco que con el monoplaza rodé a un 60% de sus posibilidades”.
Hace un par de temporadas, Carlos Sainz tuvo la oportunidad de conducir el Renault R26 de Fernando Alonso en el Circuit de Catalunya durante unas World Series. El madrileño, bicampeón del Mundo y con 26 victorias en pruebas puntuables para el WRC, tenía cierta experiencia en circuitos que se remontaba muchos años atrás, por lo que calificó la prueba de impresionante. A la pregunta de si se atrevería a disputar un Gran Premio, Sainz contesto que “¿por qué no?, podría probar y pienso que no tendría problema para clasificarme dignamente”.
Otro caso particular es el del extravagante y a la vez genial pluricampeón mundial de motos Valentino Rossi, quien ha demostrado también su afición por los rallies. En tres ocasiones pudo testar un Ferrari, concretamente en los circuitos de Fiorano, Mugello y Valencia, pero finalmente no se decidió a seguir por esa vía.
Y por último la situación que vivió Sandro Munari (7 victorias en el WRC) cuando fue requerido por Frank Williams para sustituir a Nanni Galli en el GP de Sudáfrica de 1973, aunque finalmente el italiano desistió del ofrecimiento de pilotar un Iso-Marlboro-Ford, quizás poco competitivo para un piloto que en aquella época estaba en lo más alto en los rallies. Al final lo condujo (a la retirada…) el local Jackie Pretorius. Munari, haciendo equipo con Arturo Merzario, ganó la Targa Florio de 1972 con un Ferrari 312B Sport. “Il Drago”, en todo caso, pilotó años después, solo en un breve test, un Larrousse-Lamborghini.
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